Sin duda, la parte más importante y visible del casco.
El material del que esté fabricado el casco es el
que determinará su resistencia al impacto y su duración . El primer grupo
lo componen lo termoplásticos.
Desde siempre han sido considerados los "hermanos pobres", pero lo cierto es que
actualmente los hay de muy buena calidad. Su sistema de fabricación es muy
sencillo: se inyectan en un molde y ya está. Suelen ser más pesados que otros
materiales y tienen una fecha de caducidad bastante concreta (unos cinco años),
pero lo cierto es que mucho antes de este tiempo un casco suele haber recibido
un uso �alguna caidíta, roces variados, etc.- que recomienda su cambio.
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Por otro lado están
las fibras, cuya más famosa es la de vidrio, pero en los últimos tiempos la de
carbono se ha llevado la fama de material "high tech" . Este último es
más ligero y su bonito color negro se ha puesto muy de moda. Las fibras
mezclados con resina de poliéster- o si se quiere mejor resultado y más ligereza
con resina epóxy, pero es muy caro y no es lo habitual- tienen una absorción del
impacto muy alta y se pueden reparar en un momento dado, aunque para hacer esto
es necesario hacer un estudio que asegure que su estructura interna no tiene
fisuras... lo cual, en líneas generales, es muy arriesgado y caro hacerlo bien,
por lo que suele salir más rentable comprarte otro.
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Para lograr mayor compactación y ligereza, los
grandes fabricantes siguen un sistema que aspira la resina sobrante, restos que
lo único que hacen es debilitar la estructura y añadir mucho peso. r peso en las
raquetas de tenis, la clave será conseguir mantener la velocidad y la amplitud
del swing aunque aumentemos el peso de la raqueta.